Con la muerte de Michael Jackson se vuelve a plantear su extravagante vida y el torrente de suposiciones que se hicieron alrededor de su figura que él no acostumbraba a desmentir dado su carácter retraído. Se sabe que tuvo una infancia difícil con un padre dominante y que era feliz con los niños de los que se rodeó en muchas ocasiones. Se le diagnosticó el síndrome de Peter Pan y se obsesionó con transformar su cuerpo.